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Lavado de frutas: bicarbonato vs agua sola

Publicado el 25 de junio de 2026

"Lavá la fruta con bicarbonato para sacarle los pesticidas" es un consejo que circula hace años, y tiene una parte de verdad y una parte que generalmente no se aclara: depende totalmente de en qué parte de la fruta está el residuo.

Dos tipos de residuo, dos comportamientos distintos

Los plaguicidas que se usan en la producción de frutas y verduras se dividen, a los fines de esta pregunta, en dos grandes grupos según cómo actúan: los de contacto, que quedan depositados sobre la superficie de la cáscara, y los sistémicos, que la planta absorbe y que terminan distribuidos dentro del tejido del fruto, no solo en la piel.

Esta distinción es la que determina si lavar —con lo que sea— puede hacer alguna diferencia o no.

Dónde el bicarbonato sí ayuda

Para residuos de contacto, lavar con agua y un poco de bicarbonato de sodio puede ser más efectivo que el agua sola. El bicarbonato es levemente alcalino y tiene propiedades que ayudan a romper y disolver ciertos residuos de superficie (incluyendo algunas ceras y compuestos grasos que el agua sola no remueve tan bien), además de actuar mecánicamente al fregar la cáscara.

En ese sentido, el consejo no está mal — funciona mejor que el agua sola para lo que efectivamente puede remover, que es el residuo superficial.

Ningún método de lavado casero —ni bicarbonato, ni vinagre, ni productos comerciales para frutas— puede sacar un residuo que ya está distribuido dentro del tejido del fruto. Eso no es un problema de técnica de lavado, es un problema de dónde está el residuo.

Dónde ningún lavado alcanza

Para los plaguicidas sistémicos, lavar la superficie —por más a fondo que se haga— no llega al residuo que está dentro de la pulpa. Ahí la única estrategia que cambia la exposición real es otra: elegir variedades o procedencias con menor uso de este tipo de productos, pelar cuando la fruta lo permite (sabiendo que se pierde parte de la fibra y los nutrientes de la cáscara), o priorizar producción orgánica o agroecológica cuando es una opción accesible.

Esto no es un llamado al alarmismo: las dosis reguladas de plaguicidas autorizados están, en general, muy por debajo de los umbrales de riesgo establecidos por los organismos sanitarios. [VERIFICAR: cita a la normativa o ente regulador uruguayo/regional aplicable, si se quiere agregar precisión]. La idea no es asustarse, es entender qué hace exactamente cada método para no depender de uno que no resuelve lo que se espera de él.

Qué hacer en tu cocina

Un lavado con agua y bicarbonato, frotando bien la cáscara durante unos segundos y enjuagando después, es una rutina razonable para reducir residuos de superficie en frutas y verduras que se comen con cáscara. Para el resto —lo sistémico— la variable que realmente cambia algo es la elección de qué comprás y de dónde viene, no cómo lo lavás en la pileta de tu cocina.

Esto es justo el tipo de criterio que se trabaja en el curso de 3 meses: no memorizar reglas, sino entender el mecanismo detrás de cada decisión en la cocina.

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